En la presente administración federal, el sector energético ha adquirido una relevancia estratégica fundamental para la detonación de inversiones en México. Los planes de desarrollo implementados están orientados a generar un clima de certeza y seguridad, garantizando que el país sea un destino atractivo y exitoso para el capital privado. Este contexto está definido por la imperiosa necesidad de asegurar la confiabilidad y suficiencia del Sistema Eléctrico Nacional ante una demanda creciente, mediante el "Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional 2025-2030" propuesto por la Secretaría de Energía (SENER), el cual no solo busca garantizar el suministro, sino transformar la composición de la matriz energética.
El desafío es grande, pues se pretende elevar la generación de energía renovable del 24% al 38% para el año 2030, una meta que responde tanto a compromisos globales de descarbonización como a la necesidad técnica de integrar 32 GW adicionales de capacidad instalada, conforme ha sido anunciado en diferentes ocasiones.
Esta estrategia se inserta en un marco de planeación integral donde la SENER y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), asumen un rol rector al tiempo que articula de manera eficiente la participación del sector privado a través de tres instrumentos principales, los cuales han sido anunciados por la titular de la SENER, la Secretaria Luz Elena González.
La convocatoria lanzada el mayo contiene una convocatoria para proyectos privados, la cual permite a la iniciativa privada participar de manera individual en la construcción y operación de centrales eléctricas renovables, dotando al sistema de nueva capacidad limpia. Complementariamente, la Convocatoria de Proyectos Estratégicos se enfoca en obras de mayor envergadura, incluyendo generación y almacenamiento, mediante una estructura flexible que fomenta esquemas mixtos de colaboración entre empresas privadas y la CFE. A su vez, esta estrategia contempla la Ventanilla Única de Autoconsumo, que atiende la demanda de descentralización al permitir que el sector industrial y diversos grupos de consumo generen su propia electricidad, fomentando así el autoconsumo como un motor clave para la eficiencia operativa.
Para garantizar el éxito de estos instrumentos, la administración ha priorizado la agilidad gubernamental como un incentivo fundamental. Reconociendo que la complejidad burocrática ha sido un obstáculo histórico en el desarrollo de proyectos energéticos, el plan pone un énfasis decidido en la facilitación administrativa.
La pieza central de este esfuerzo es la digitalización a través de la Ventanilla Única de Autoconsumo, una plataforma que integra nueve trámites distintos en un solo flujo digital y coordina simultáneamente a cuatro instituciones. Esto reduce los tiempos de gestión y proporciona mayor certidumbre jurídica y operativa al estar respaldada por la gestión gubernamental. Asimismo, todo el proceso, desde la asignación de proyectos hasta la fase constructiva, busca eliminar cuellos de botella y asegurar que la inversión privada se traduzca, de manera expedita y eficiente, en infraestructura operativa para el país.
Brindando certeza de suministro eléctrico, podemos avanzar hacia una consolidación de proyectos que traigan consigo derrama económica. En Enicon estamos seguros que el camino está haciendo construido hacia la mejora de condiciones y el establecimiento de las bases para un desarrollo energético y económico estable para el país.